Poemario del anochecer

Buenos Aires, 2010

I.

fruto de la tierra
a su tiempo
bajando al mar
en ruedas ajenas
se hace más lento

la primera siembra
se apresura
se pone en pie
en casas ajenas
a la espesura

caña terracota
no protesta
deja el cincel
se seca la boca
con servilletas

reparte polen
a las abejas
casi despierta
entre los fardos
pide a la noche
que el gato roce
la boca abierta


II.

vinieron de mi casa los truenos.
yo los escuché de afuera
y pensaba que venían de afuera,
pero no.
¡es nuestra casa!,
decían ahora
las que son así,
las que ven llover
desde la cocina
y entran,
y se quedan
toda la noche
y la noche dura toda la noche,
y la noche dura
lo que dura toda la noche
en mi casa.
yo los escuché,
me lo cuentan o me entero,
desde uno
de los dos o tres hogares
de mi casa,
y salgo,
sin llaves,
casi sin compañía,
a buscar rastrillos
para el parque de la casa,
de mi casa.
llueve,
no es otoño
pero las hojas débiles
se caen.
el manojo de llaves
que dejé adentro
tiene dos llaveros
y en ellos,
grabadas
mecánicamente,
dos versiones
de la misma plegaria
para viajeros.
sin darme cuenta,
casi termino
de dar vuelta la tierra
hasta devolver las semillas
y repartir todas las llaves,
como un jardinero romano
rodeado de flores.
en un instante
me hallo en pompeya,
sin haber leído la plegaria:
descubro vasijas perdidas, sí.
y el jardín está
rodeado de flores, sí.
pero las llaves
ya las tenían otros,
y las semillas
se las había llevado
lo que ya era
una tormenta.


III.

se despiertan los sueños tectónicos
los continentes casi no se alejan
no hay catedrales
ni confiterías giratorias
los grupos evangélicos ocupan cines
los caballos se saludan
los tartaneros no
y
otros
rastrillan
la tierra
de noche
en busca de
semillas


IV.

hace un tiempo,
cerca de navidad,
escribí una plegaria judía
para mitigar
el deseo cristiano:

todos por un verano iconoclasta
recen
cada noche
por cada centímetro
ganado al mar
invencible

todos por un verano iconoclasta
recen
cada noche
por cada centímetro
más lejos del mar
incontinente

todos por un verano iconoclasta
recen
cada noche
por mí
centímetros
bajo el altar


V.

y otros rastrillan la tierra de noche en busca de semillas
con pulso fantasmático
la piel se arremolina
el oro negro de los tubérculos se desparrama
la tierra se consume
las sábanas se centrifugan
en un cubo perfecto
que expulsa el aire comprimido
de los rastrillos

y la noche
y la tierra
esperan
que hayan encontrado
semillas
que las haya habido
alguna vez


VI.

sueño
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas
con las aguas

aun si fuera cierto
si se traicionase la patria
y sí que se traicionó
si se consumiera la tierra
y sí que se consumió
si las semillas volaran al mar
y sí que fue el mar

aun si fuera cierto
si se traicionase la patria
si se consumiera la tierra
si las semillas volaran al mar
y sí que fue cierto

pero aun si fuera cierto
si se traicionase la patria
si se consumiera la tierra
si las semillas volaran al mar

yo soñaría con las aguas
yo soñaría con las aguas
las aguas moradas


VII.

hace un tiempo escribí
que me había hecho
una máscara de demonios
para usar hasta navidad
y disfrutar
con la última vela
de sacármela
por los regalos
de sacarla afuera a la vista de todos
de mi rostro púrpura
y que quedara enganchada
a un globo de papel
iluminada por una vela
acechando todo buenos aires
para que de la noche
se perdiera de vista
y pudiera quedar,
por fin,
la noche.

todo eso pasó.

ya no hay demonios
ni máscaras.
no hay iconoclastas, ni altares, ni navidades ecuménicas.
la casa está llena de hogares.
ahora hasta hay aire acondicionado
y se fueron los que tenían
demasiado calor.
no es otoño
pero las hojas débiles se caen
y las vemos
pasar
delante
de
nuestros
plenos
ojos
negros y brillantes
como botas
(y cantan rei-lu-rei-lu).

ya no hay demonios
ya no hay máscaras
ya no hay carnavales
las hojas débiles se caen
y todo lo que creía volar
y sólo flotaba
cae

pero cae
en algún lugar
no tan lejano,
como las semillas.

despierto al mediodía.
algunos están despiertos
desde mucho antes,
pero no es tarde.

no es otoño
ni es verano
ya no hay carnavales
pero tampoco hay tormenta